Sab 19 May 2007
Llegamos al lugar de rodaje alrededor de las 21h. Como llevábamos cinco coches hubieron ciertos problemas de coordinación a la hora del seguimiento de un coche a otro. Realmente no fue algo grave, pero ralentizó en cierta medida la hora de llegada. Estando allí, lo primero que hicimos fue cortar con nuestros coches la entrada a la calle sin salida donde ibámos a rodar. Esto lo hicimos porque por ese polígono industrial de Quart de Poblet no paraban de pasar jovenes moteros y conductores de coches a lo “A todo gas” derrapando y haciendo piruetas para demostrarnos que en la cabeza no tienen más que serrín. Tras poner los coches vimos dónde iba a estár el coche del protagonista; pusimos el generador a una distancia considerable para que no se escuchara; desplegamos las alargaderas (100 metros en total); y montamos los focos y micro con pertiga. Mientras los actores ensayaban probamos los niveles de audio y nos dimos cuenta de que de fondo se oía una emisora de radio con canciones de Frank Sinatra (“Fly me to the moon” era una de ellas). Esto nos desconcertó mucho porque no conseguíamos entender cómo interfería en el audio de la cámara. Tras un tiempo de pruebas y de pensar opciones, nos dimos cuenta de que según se movían los actores ( que estaban dentro del coche) la música sonaba con más o menos claridad. Por tanto llegamos a la conclusión de que los propios actores hacían de receptores de las ondas de radio y esto hacía que se escuchara por la salida de la cámara. Realmente increible. Compramos unos fluorescentes que iban conectados al mechero del coche. Estos tubos los pusimos en el techo del coche para que borraran sombras en la cara de los actores, y así se les viera mejor. Rodar con generador, focos y de noche en exterior ralentiza mucho la duración de grabación. Por ello terminamos a las 4: 30 horas de la madrugada. Cuando areglamos la interferencia del audio nos pusimos a cenar sanwiches, patatas y bollería (nunca debe faltar dulce en un rodaje). Mientras cenábamos llegó una patrulla de municipales. Nos preguntaron si teníamos permiso para rodar, a lo que les dijimos que el ayuntamiento de Quart de Poblet nos autorizó por teléfono para rodar en el polígono industrial. El ayuntamiento no había avisado a los municipales de que íbamos a rodar esa noche, y pese a todo, no nos pusieron ninguna pega. Nos dijeron que ellos y unos compañeros se pararían de vez en cuando para que no tuvieramos ningún problema. Eso es algo que agradecemos mucho. El rodaje de los siete planos de la secuencia numero dos fue lo más rápido que pudimos, y mejor de lo que esperábamos. Sólo nos fasidió el tiempo, porque durante todo el día hizo un calor de mil demonios y por la noche hacía un frío de mil ángeles. Ese frío repentino nos pilló a casi todos con camisetas de manga corta y sandalias a alguno que otro. Con este primer día de rodaje e inauguración de la grabación de la película estamos contentos y con ganas de seguir.




