Mie 6 Jun 2007
Señoras y señores ¡He vuelto!. Tras un parón forzado por la obligación que representa la universidad y, por fin, terminar la carrera, me he vuelto a poner las pilas con el diario de rodaje porque sé, a ciencia cierta, que tenemos fans esperando las crónicas del coyote. Bueno, gente, ahí va… Este día quedamos a las 3: 30 horas de la madrugada. La idea era rodar dos planos secuencia muy parecidos. Uno era de noche y el otro de día. Así que pensamos cometer un suicidio trasnochador y rodar a última hora de la noche y después del amanecer y así conseguir los dos planos secuencia en una sola sesión. Gran parte del equipo se acostó a las 21 ó 22 horas para despertarse a las 2 o las 3 de la madrugada. Yo no fui menos, pero entre que me costó dormirme y me desperté a las 23 horas, no puede dormir lo suficiente. Me pillaba de paso pasar por Guille a su casa, quedamos a las 3: 10 horas. No sé por qué cada vez que quedo con alguien a esas horas me retraso. Puede que sea porque la concepción del tiempo no es la misma, me da la sensación de que el tiempo pasa muy rápido pero uno mismo lo ve ralentizado (es una sensación que no consigo explicar mejor). Aparecí por la casa de Guille a las 3: 23 horas aproximadamente. Subió al coche y nos pusimos en marcha. Yo ya tenía claro que íbamos a llegar tarde porque la casa de Tomás (donde habíamos quedado) estaba a unos tres kilómetros. Lo curioso de todo fue que, contra cualquier pronóstico, llegamos a las 3: 28 horas, sobrándonos dos minutos. El milagro no fue otro que encontrar un solo semáforo en rojo, el que está justo antes de llegar a la casa de Tomás. Puede que no os asombre esta casualidad, pero si os digo que hay alrededor de sesenta semáfotos de la casa de Guille a la de Tomás seguramente creeréis lo mismo que yo, ¡No puede ser! Pues fue así. Los demás llegaron a la hora acordada y nos pusimos en marcha. Buscábamos una avenida de la ciudad que gozara de buena iluminación. Tomás y yo ya habíamos visto alguna que otra, al final decidimos rodar en una en que las farolas tenían cuatro bombillas. Los dos planos secuencia se tenían que rodar dentro del coche, por tanto eso implicaba que podíamos estar tranquilos respecto a la policía y ni Tomás ni yo podíamos estar presentes en la grabación, sólo Carol, la cámara. El plano secuencia de la noche lo repetimos unas seis o siete veces. Luego lo visualizamos en la cámara para ver si estaba correcto. Cuando terminamos fuimos buscando un bar para desayunar, y ya de paso esperar que amaneciera. Cual fue nuestra sorpresa cuando nos dimos cuenta que, en Valencia, los bares no los abren hasta las 7: 30 horas. Joder, dimos vueltas para hacer tiempo alrededor de hora y media. Nos quedamos en el bar unos veinte minutos. Desayunamos y vimos el maldito amanecer. Siento el comentario, pero es que a la gente que tenemos insomnio nos produce una sensación muy desagradable vivir el amanecer porque es justo cuando te da el bajón de estar toda la noche sin dormir y de repente te encuentras con un peso enorme en la cabeza. En fin, cuando amaneció ya se veían pasar coches por la calle y circular peatones con cara de “quierodormirperotengoquetrabajar”. Nos pusimos manos a la obra y rodamos con el mismo sistema que el anterior plano secuencia. Cuando lo repetimos varias veces, Tomás y yo lo visualizamos y vimos que estaba muy bien. Así que a las 9: 00 horas dimos por finalizada la sesión de rodaje. Muchos nos fuimos a clase y unos pocos se fueron a dormir (que suerte tienen algunos). Un día más de rodaje y sin incidentes. Sólo pude salvar tres fotos de todas las que hice, la tarjeta de memoria se me rompió y perdí unas fotos estupendas.



13 de Junio, 2007 - 13:53
A ver si actualizamos ya, que esto da vergüenza